domingo, 21 de febrero de 2010

Un país jodido

El martes pasado los mexicanos pusieron el grito en el cielo luego de que Javier Aguirre, director técnico de la selección nacional de fútbol, declaró a un medio español que México es un país "jodido", al referirse a la inseguridad que aqueja a nuestra sociedad.

Pero la inseguridad no es el único tema que padece la sociedad mexicana. La corrupción, la pobreza, el desempleo, la obesidad y las cada vez más usuales inundaciones, son algunos problemas que hoy en día enfrentamos y sufrimos.

Las fuertes lluvias que cayeron durante el 3 y 4 de febrero pasados mostraron un poco más de la terrible crisis por la que pasa este país. Michoacán, el Estado de México y el Distrito Federal fueron algunas de las entidades más afectadas.

La colonia El Arenal, en la delegación Venustiano Carranza, fue de las más dañadas en la capital de la República. El gobierno de la ciudad, la comisión de aguas y el gobierno del Estado de México, que hace frontera con esta colonia, sabían de la amenaza de inundación y poco hicieron por evitar la tragedia.

Cuatro días estuvo la colonia bajo el agua, cuatro días en los que las autoridades visitaron el lugar cargados de promesas que parecían más de campaña que de consuelo o ayuda. Por si fuera poco, y como dicen por ahí, la tragedia sacó lo peor de la gente, aunque en algunos casos, lamentablemente los menos, también lo mejor.

Cuando las primeras brigadas de ayuda llegaron a la zona, comenzaron a repartir despensas al fondo de la cuarta sección de El Arenal, cerca de las bardas que dividen al aeropuerto de la colonia. En la unidad habitacional conocida como "Casitas", donde hace años el gobierno ubicó a varios damnificados del terremoto de 1985, la "comunidad" atracó camiones y robó varias despensas, en un arranque de desesperación similar al que los haitianos tuvieron después del desastre que vivieron el mes pasado.

Hubieron otros arrebatos de avaricia por parte de los vecinos, como el seguir constantemente a camiones en busca que víveres y productos, más allá de los que correspondían por casa, además de la "visita" de personas de otras colonias cercanas -o de otras áreas de El Arenal que no fueron afectadas- que aprovecharon la ocasión buscando algún "beneficio".

Y del gobierno, qué decir. El afamado seguro contra desastres que contrató la administración de Marcelo Ebrard el año pasado, y del que tanto presume, sirvió para dos cosas: beneficiar a algunos embusteros y perjudicar a los que buscaron honestidad y justicia.

Los cheques se dividieron en tres rangos: bajo, con la cantidad de 6 mil 500 pesos; medio, de 7 mil 500 ó 9 mil; y alto o de pérdida total, con 12 mil 500. Sin ser aclarado el criterio con el que manejaron estas cantidades.

Hubo quienes mintieron sobre las pérdidas que tuvieron debido a la inundación y sobre las familias que habitaban algún domicilio; también hubo quienes corrieron con la fortuna de tener en sus calles la visita del delgado, el jefe de gobierno, la instalación de algún puesto de mando o tener algún amigo trabajando en la delegación Venustiano Carranza; ellos recibieron un cheque (o más) por pérdida total, aun cuando muchos tienen casas de dos plantas y pudieron salvar varias cosas.

Por otro lado, hubo quienes, con casas de una planta, perdieron todo, o casi todo, y por querer ser honestos y declarar lo que en verdad habían perdido, recibieron las cantidades más bajas, pues según el argumento de la aseguradora se trataba sólo de un "apoyo, y no cubrirá la pérdida total". Entonces, ¿de qué sirve pagar un seguro millonario?

Marcelo Ebrard se vistió de héroe, y culpa por la adversidad a la comisión de aguas, misma que a su vez culpa al gobierno del Estado de México que, seguro, encontrará a otro culpable.

¡Ah!, pero también hubo apoyo por parte de la delegación Venustiano Carranza, el Instituto de Vivienda del Distrito Federal (Invi) y el gobierno federal a través del Fondo de Desastres Naturales (Fonden): un cheque de mil 500 pesos por parte de la delegación, otro de igual cantidad por el Invi y unas colchonetas de hule espuma y una despensa compuesta por sopas Maruchan y galletas de animalitos, que fue la invaluable ayuda del Fonden.

Los daños visibles fueron reparados -como siempre, sólo los visibles-, pero en muchas casas hay gente que tendrá que hacer una inversión no contemplada para arreglar un problema del que no fueron culpables.

Asimismo, en Chalco, en el Estado de México, no sólo no habrá apoyo justo para las familias que perdieron sus bienes, sino que, con la mano en la cintura, el gobierno ha decido expropiar terrenos y han empezado a tirar casas bajo el pretexto de tratarse de una zona federal, olvidando que fue un presidente, Carlos Salinas, quien impulsó la urbanización de esa área.

Las indemnizaciones en Valle Dorado, tras la inundación de esta colonia el año pasado también a consecuencia de la lluvia, fueron superiores a las que se dieron en Tabasco luego de la crecida en 2007, y, por su puesto, a las que se dieron en El Arenal el fin de semana.

Como siempre: los pobres son los más afectados y el gobierno cree que con un "apoyo" solucionará todo, al fin y al cabo la gente en este país acostumbra olvidar muy rápido. Y es que México es un país jodido, muy jodido.

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