Hoy abre sus puertas la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el evento más importante de las letras en el continente.
En esta edición 23 de la FIL sería bueno repensar no el futuro de los libros, sino su presente, y más que hacer un llamado a las autoridades y responsables de las distintas casas editoriales para fomentar la lectura, ya sea con programas, ferias o descuentos, habría que incitar a las personas a leer, a tomar un libro y ojearlo; invitarlos a descubrir que, contrario a lo que mucha gente cree, leer no es aburrido.
A quienes puedan hacerlo, les recomiendo visitar la FIL, es una experiencia única el ver tantas bellezas reunidas, y me refiero tanto a los miles de ejemplares que se pueden observar y tocar en los distintos stands de las editoriales, como a las edecanes jaliscienses que engalanan los pasillos de esta feria. Y, en tanto que yo no podré asistir este año, les encargo un regalo a quienes vayan.
En la imagen, un recuerdo de la FIL 2005. (Foto: Juan Luis Ramos)
Veré si al menos te traigo una instantánea como la que ilustra el post.
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