En nuestro primer viaje, a San Miguel de Allende en Septiembre de 2007, Vero y yo nunca pensamos que a lo largo de poco más de dos años iríamos sumando varios Pueblos Mágicos visitados en nuestros paseos por el país, y fue quizás desde el principio que tuvimos en mente San Cristóbal de las Casas, aunque no lo habíamos comentado hasta hace unos meses que decidimos visitar Chiapas.
Una vez conocido el Cañón del Sumidero, el siguiente destino que marcaba la "agenda" era precisamente San Cristóbal, lugar al que llegamos en poco más de una hora por la carretera que viene de Tuxtla Gutiérrez.
El camino quedó marcado en nuestra memoria probablemente para siempre: por las ventanillas del viejo autobús en el que íbamos pudimos ver las nubes que cubrían los valles centrales chiapanecos. Era como estar entre dos cielos cargados de nubes: arriba y abajo de nosotros no había más que celaje. Una señora, seguramente acostumbrada al panorama, veía risueña nuestro asombro. Qué lástima que la cámara no dio para una toma.
Una vez que llegamos a nuestro destino entramos al centro de la ciudad por la calle Hidalgo, lo primero con lo que nos encontramos fue con el Arco del Carmen, construido en el siglo XVIII para que funcionara como campanario del templo de la misma orden. Finalmente, en la Plaza Central nos encontramos con la Catedral de San Cristóbal, con su famosa fachada amarilla de estilo barroco.
Comercios, restaurantes con una amplia oferta gastronómica internacional, y turistas o afincados provenientes de diversos rincones del mundo hacen de San Cristóbal de las Casas una ciudad cosmopolita, en donde bien se puede escuchar a alguien hablar italiano, francés, alemán, ingles o quechua.
Al ser una de las primeras ciudades construidas en la Nueva España, San Cristóbal de las Casas guarda el aire colonial con toque pintoresco que caracteriza a la provincia de México, por ello es el principal destino turístico del Estado, a pesar de su clima húmedo y frío, producto de sus 2 mil 400 metros sobre el nivel del mar.
En San Cristóbal existen varias calles cerradas o corredores turísticos en los que se pueden encontrar restaurantes, bares, cafés, agencias de viajes y tiendas para comprar souvenirs, así como centros culturales, galerías y teatros que ofrecen al turista un amplio abanico para sacar provecho a la estancia.
Los templos de Santo Domingo de Guzmán, Guadalupe, San Ramón, el Calvario, San Francisco y la Caridad, así como las plazas de La Paz, de Mexicanos y del Cerrillo, son sólo algunos de los atractivos que ofrece esta ciudad.
La oferta de hoteles también es amplia y variada, por fortuna nosotros pudimos llegar a casa de Andrés y Karla, mi prima y su esposo; una hermosa casa colonial como la que siempre he soñado y de la que les contaré después.
En la imagen, la Catedral de San Cristóbal, punto donde convergen diversas culturas. (Foto: Juan Luis Ramos)