jueves, 31 de diciembre de 2009

Crónicas chiapanecas III: San Cristóbal de las Casas


En nuestro primer viaje, a San Miguel de Allende en Septiembre de 2007, Vero y yo nunca pensamos que a lo largo de poco más de dos años iríamos sumando varios Pueblos Mágicos visitados en nuestros paseos por el país, y fue quizás desde el principio que tuvimos en mente San Cristóbal de las Casas, aunque no lo habíamos comentado hasta hace unos meses que decidimos visitar Chiapas.

Una vez conocido el Cañón del Sumidero, el siguiente destino que marcaba la "agenda" era precisamente San Cristóbal, lugar al que llegamos en poco más de una hora por la carretera que viene de Tuxtla Gutiérrez.

El camino quedó marcado en nuestra memoria probablemente para siempre: por las ventanillas del viejo autobús en el que íbamos pudimos ver las nubes que cubrían los valles centrales chiapanecos. Era como estar entre dos cielos cargados de nubes: arriba y abajo de nosotros no había más que celaje. Una señora, seguramente acostumbrada al panorama, veía risueña nuestro asombro. Qué lástima que la cámara no dio para una toma.

Una vez que llegamos a nuestro destino entramos al centro de la ciudad por la calle Hidalgo, lo primero con lo que nos encontramos fue con el Arco del Carmen, construido en el siglo XVIII para que funcionara como campanario del templo de la misma orden. Finalmente, en la Plaza Central nos encontramos con la Catedral de San Cristóbal, con su famosa fachada amarilla de estilo barroco.

Comercios, restaurantes con una amplia oferta gastronómica internacional, y turistas o afincados provenientes de diversos rincones del mundo hacen de San Cristóbal de las Casas una ciudad cosmopolita, en donde bien se puede escuchar a alguien hablar italiano, francés, alemán, ingles o quechua.

Al ser una de las primeras ciudades construidas en la Nueva España, San Cristóbal de las Casas guarda el aire colonial con toque pintoresco que caracteriza a la provincia de México, por ello es el principal destino turístico del Estado, a pesar de su clima húmedo y frío, producto de sus 2 mil 400 metros sobre el nivel del mar.

En San Cristóbal existen varias calles cerradas o corredores turísticos en los que se pueden encontrar restaurantes, bares, cafés, agencias de viajes y tiendas para comprar souvenirs, así como centros culturales, galerías y teatros que ofrecen al turista un amplio abanico para sacar provecho a la estancia.

Los templos de Santo Domingo de Guzmán, Guadalupe, San Ramón, el Calvario, San Francisco y la Caridad, así como las plazas de La Paz, de Mexicanos y del Cerrillo, son sólo algunos de los atractivos que ofrece esta ciudad.

La oferta de hoteles también es amplia y variada, por fortuna nosotros pudimos llegar a casa de Andrés y Karla, mi prima y su esposo; una hermosa casa colonial como la que siempre he soñado y de la que les contaré después.

En la imagen, la Catedral de San Cristóbal, punto donde convergen diversas culturas. (Foto: Juan Luis Ramos)

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Crónicas chiapanecas II: Cañón del Sumidero


El sábado 19 de diciembre nos levantamos un poco más tarde de lo que habíamos planeado, sin embargo el destino era claro, el mismo que nos habíamos puesto desde semanas antes de llegar a Chiapas: visitar el famoso Cañón del Sumidero.

A pesar del día nublado, el entusiasmo fue el mismo, no podía dejar de pensar en esa maravilla natural de la que tanto había escuchado hablar a conocidos y en televisión. Antes de llegar al embarcadero de Chiapa de Corzo, pasamos a tomar un desayuno ligero pero sustancial: los huevos y el café con leche que nos darían energía para embarcarnos a la añorada aventura.

La espera en el embarcadero fue breve pero exasperante: un grupo grande de excursionistas no terminaba de abordar en sus lanchas y eso fue razón para que las nueve personas que esperábamos comenzáramos a impacientarnos. Al fin llegó nuestro turno.

La lancha arrancó en una travesía que para su conductor forma parte de la rutina, pero que para mí significó el inicio de un momento anhelado durante mucho tiempo. Llegamos a la entrada al cañón, la misma que la tarde anterior habíamos visto desde el taxi que nos transportó del aeropuerto a Chiapa de Corzo; el corazón comenzaba a latirme más rápido y los ojos se me abrían más, desafiando al viento que pegaba en mi rostro.

Declarado "parque nacional" en 1980, el Cañón del Sumidero es una de las principales atracciones turísticas de Chiapas. A pesar de haber recibido tratamiento por parte de la mano del Hombre, es sin duda una de las maravillas naturales más impresionantes de México: un acantilado que se eleva a más de mil metros sobre el nivel del río Grijalva.

Cientos de imágenes vistas en revistas y en la televisión me habían predispuesto para un espectáculo asombroso, pero por fortuna no me habían preparado lo suficiente para él.

El día no se compuso nunca, de hecho parecía empeorar, y la neblina comenzó a bajar y a cubrir la cumbre del acantilado, lo que pudo significar una frustración con tan maravilloso paisaje enfrente, pero no, todo lo contrario, pues esa neblina daba un toque de magnificencia al cañón y hacía que sus paredes parecieran elevarse más allá del cielo.

Hacía el final del recorrido puede apreciarse una de las caídas de agua más bellas que he visto, llamada el "árbol de Navidad" por sus soberbias formas que aparentan un pino gigante. Después viene la presa hidroeléctrica Chicoasén, que abastece al Estado de electricidad, así como a gran parte del sureste de la nación y a Guatemala.

A lo largo de la hora y media de recorrido no pude dejar de mirar hacia arriba, buscando el final de los imponentes "muros" del cañón y tratando de capturar su belleza en decenas de fotos que nunca podrán describir la impresión que deja un lugar como aquel.

El Cañón del Sumidero es una visita obligada para quienes gustan de los paisajes naturales, y para todo aquel que visite el Estado de Chiapas; una maravilla per se digna de recordarse siempre o anhelarse antes de conocerla.

En la imagen, los imponentes riscos del Cañón del Sumidero (Foto: Juan Luis Ramos)

domingo, 27 de diciembre de 2009

Crónicas chiapanecas I: Chiapa de Corzo


Llegamos al aeropuerto de Tuxtla alrededor de las 5 de la tarde del 18 de diciembre; antes de aterrizar, las nubes nos habían predispuesto para un clima frío con posibilidades de lluvia, por fortuna lo segundo no sucedió, al menos en la primera escala del viaje.

El plan fue dirigirnos de inmediato a Chiapa de Corzo, un pueblo ubicado al sureste de la capital del Estado y famoso por ser la entrada para visitar el célebre Cañón del Sumidero.

El atractivo turístico que se encarga de dar la bienvenida a todos los visitantes en Chiapa de Corzo es la Fuente Mudéjar, mejor conocida como "La Pila", una espectacular estructura rojiza con elementos arquitectónicos musulmanes y góticos, ubicada justo en la plaza central y cuya construcción data del siglo XVI, hecha con el fin de abastecer de agua a la ciudad en sus inicios.

Una vez instalados en el hotel salimos a recorrer el pueblo, el cual tiene mucho que ofrecer, empezando por las artesanías que se pueden encontrar a lo largo de "Los Portales", un pasillo frente a la plaza central en el que se pueden apreciar los colores y aromas que distinguen a Chiapas.

Tallados en madera como máscaras, cruces o juguetes; cajitas de laca en distintos tamaños, colores y decorados; así como vestidos y camisas regionales, destacan entre las artesanías que se pueden encontrar en el pueblo mientras se camina disfrutando de algún dulce típico como el nuegado, la melcocha o el empanizado.

Detrás Los Portales se alza imponente la iglesia de Santo Domingo, que asombra con sus tres naves, y cuyo colorido, en blanco con detalles rojos, va de acuerdo con el que predomina en la ciudad.

La falta de tiempo, que caracteriza a un viaje breve y con mucho por ver, nos impidió visitar más sitios dentro de Chiapa de Corzo: los templos de San Jacinto, San Gregorio y San Sebastian, así como el Exonveto y el Campanario de la ciudad, tendrán que esperar hasta mi próxima visita, la cual espero sea más soleada.

En la imagen, un recuerdo de La Pila, en la plaza central de Chiapa de Corzo. (Foto: Juan Luis Ramos)

lunes, 14 de diciembre de 2009

Feliz Navidad y próspero 2012


Desde hace unos días y hasta el próximo mes de enero, miles de personas se darán cita en el corazón de la capital del país con un fin en común: disfrutar de una de las celebraciones navideñas más espectaculares y ostentosas que el gobierno de la ciudad de México haya preparado.

Una pista de hielo artificial de dimensiones colosales, área de toboganes y nieve, decenas de árboles de Navidad, entre ellos el más grande del mundo a unos minutos de la escena principal, así como varias tiendas instaladas ad hoc con la época decembrina, son los elementos que hacen de la Navidad capitalina una de las más comentadas en el país.

Con todo esto, las personas que llegan al Zócalo del D.F. dejan de notar detalles como el aumento en impuestos, la creciente inseguridad, el derroche de dinero invertido en gastos inútiles para el país y, por si fuera poco, los baños móviles y la peste que de ellos emana, justo a un costado del edificio gubernamental, lugar en el que se fragua una de las campañas que nos bombardeará de promesas y engaños en menos de dos años.

Que el partido no proponga al aspirante presidencial ni que se haga una elección, que mejor se haga una encuesta nacional para que salga el candidato de las próximas elecciones, propuso un personaje que de manera "mesurada" demuestra sus intereses políticos para un futuro nada lejano.

¿Cuándo querrá que se lleve a cabo esta encuesta, acaso en diciembre? ¿Y cuál será la propuesta principal de este señor si consigue su propósito, una pista de hielo en cada Estado?

El circo que se vive en los últimos días en la ciudad de México, que va desde el show mágico-cómico-musical-navideño, hasta la función de los payasos que entran y salen de una de las delegaciones que más atención demandan en la capital, son el claro reflejo de una política mexicana cada vez más corrupta, podrida, enriquecida, infame, y cada vez menos servicial al pueblo.

¿Quién es el culpable de la crisis política y social en la que está hundido el país?, ¿el rico y sus intereses, el político y su insaciable ambición, o el pueblo con su pasividad y apatía?

¿Será que para el 2012 la ciudadanía logrará despertar del letargo en el parece encontrarse, o nuestros gobernantes seguirán alimentando esta pasividad con enormes pistas de hielo, playas artificiales o demás shows, en espera de un próspero nuevo año o sexenio?

En la imagen, un detalle de la Navidad citadina. (Foto: JLRM)

sábado, 5 de diciembre de 2009

Poeta goleador

A mis amigos Ikarakús.
Gracias por las buenas vibras.


- El "Loco" con el balón, se quita a uno va por el segundo. Hernández cierra por derecha, el "Loco" lo mira, ya lo vio, se la filtra. Hernández, de primera intención... ¡goooooool! Los Canarios toman la ventaja dos a cero.
- ¡Qué golazó, compa!
- ¡A güevo!, ahora sí nos torcemos a estos, carnal.
- ¡¿Viste qué pinche pasesote?! ¡Así se deben poner los balones, cabrón!
- Y qué me dices del remate, ¡ese Hernández es un jugadorazo!
- Ora güey, destapate las otras chelas...


- Los Demonios buscan el primero. Piña busca a Méndez, se la pasa, Gutiérrez la roba y rompe el esférico a donde está el "Loco" Paoli. Contraataque de los Canarios. El "Loco" avanza, atrás viene Casas, Hernández se descuelga por la banda derecha. El "Loco" le toca a Casas, el "Loco" queda desmarcado, Casas cierra y lo busca, balón para él, tiro... ¡goooooool! ¡El tercero, el "Loco", el "Loco"... Golazo!
- ¡A güeeeeevo! ¡Esos son mis Canarios!
- ¡Órale, padre, nomás no se me suba a la mesa que me la va a romper!
- Vean la repetición. ¡Qué gran jugada de los Canarios! ¡Qué poema de gol, qué poema, digno de Neruda!
- ¡Cabronsísimo, papá! Ese "Loco" es la pura leña...
- ¡Agüelita, mi café! Oye güey, ¿quién es ese Neruda?
- No mames, ¡pinche inculto! Neruda era un chileno, creo que fue delantero de los Leones y campeón de goleo en el 89.
- ¡Ah! Neta, ya recuerdo.
- Güey, el cuarto, el cuarto...
- ¡Pásala, cabrón! ¡Tira!
- ¡Goooool..!

jueves, 3 de diciembre de 2009

Titubeo

Parado bajo el reloj del metro Zapata, un joven sin rumbo fijo pudo notar la presencia de una linda chica; una cara blanca y fina, enmarcada por una lisa cabellera negra y rematada por un cuerpo de formas exactas.

Anonadado, pensó en cuál sería la mejor forma de acercarse y qué cosa podría decirle para así comenzar una conversación y, con suerte, conseguir su teléfono y tal vez una cita.

- Hola, ¿cómo estás? - le diría.
- Algo acalorada - contestaría ella, un poco sorprendida -, pero bien, gracias.
- Podría invitarte a comer o a tomar algo refrescante, si quieres y tienes tiempo, en lo que baja la cantidad de gente que hay, parece que es hora pico.
- No lo sé. Suena bien, pero tendría que ser breve, media hora cuando mucho pues tengo cosas qué hacer.
- Seguro, y tal vez así me aceptes una invitación para después.
- Jeje, podría ser.

Cuando volvió en sí y se dispuso a acercarse a la muchacha, el joven se dio cuenta, tristemente, de que ella estaba arriba del vagón que lentamente comenzaba a alejarse.