lunes, 14 de diciembre de 2009

Feliz Navidad y próspero 2012


Desde hace unos días y hasta el próximo mes de enero, miles de personas se darán cita en el corazón de la capital del país con un fin en común: disfrutar de una de las celebraciones navideñas más espectaculares y ostentosas que el gobierno de la ciudad de México haya preparado.

Una pista de hielo artificial de dimensiones colosales, área de toboganes y nieve, decenas de árboles de Navidad, entre ellos el más grande del mundo a unos minutos de la escena principal, así como varias tiendas instaladas ad hoc con la época decembrina, son los elementos que hacen de la Navidad capitalina una de las más comentadas en el país.

Con todo esto, las personas que llegan al Zócalo del D.F. dejan de notar detalles como el aumento en impuestos, la creciente inseguridad, el derroche de dinero invertido en gastos inútiles para el país y, por si fuera poco, los baños móviles y la peste que de ellos emana, justo a un costado del edificio gubernamental, lugar en el que se fragua una de las campañas que nos bombardeará de promesas y engaños en menos de dos años.

Que el partido no proponga al aspirante presidencial ni que se haga una elección, que mejor se haga una encuesta nacional para que salga el candidato de las próximas elecciones, propuso un personaje que de manera "mesurada" demuestra sus intereses políticos para un futuro nada lejano.

¿Cuándo querrá que se lleve a cabo esta encuesta, acaso en diciembre? ¿Y cuál será la propuesta principal de este señor si consigue su propósito, una pista de hielo en cada Estado?

El circo que se vive en los últimos días en la ciudad de México, que va desde el show mágico-cómico-musical-navideño, hasta la función de los payasos que entran y salen de una de las delegaciones que más atención demandan en la capital, son el claro reflejo de una política mexicana cada vez más corrupta, podrida, enriquecida, infame, y cada vez menos servicial al pueblo.

¿Quién es el culpable de la crisis política y social en la que está hundido el país?, ¿el rico y sus intereses, el político y su insaciable ambición, o el pueblo con su pasividad y apatía?

¿Será que para el 2012 la ciudadanía logrará despertar del letargo en el parece encontrarse, o nuestros gobernantes seguirán alimentando esta pasividad con enormes pistas de hielo, playas artificiales o demás shows, en espera de un próspero nuevo año o sexenio?

En la imagen, un detalle de la Navidad citadina. (Foto: JLRM)

No hay comentarios:

Publicar un comentario