jueves, 3 de diciembre de 2009

Titubeo

Parado bajo el reloj del metro Zapata, un joven sin rumbo fijo pudo notar la presencia de una linda chica; una cara blanca y fina, enmarcada por una lisa cabellera negra y rematada por un cuerpo de formas exactas.

Anonadado, pensó en cuál sería la mejor forma de acercarse y qué cosa podría decirle para así comenzar una conversación y, con suerte, conseguir su teléfono y tal vez una cita.

- Hola, ¿cómo estás? - le diría.
- Algo acalorada - contestaría ella, un poco sorprendida -, pero bien, gracias.
- Podría invitarte a comer o a tomar algo refrescante, si quieres y tienes tiempo, en lo que baja la cantidad de gente que hay, parece que es hora pico.
- No lo sé. Suena bien, pero tendría que ser breve, media hora cuando mucho pues tengo cosas qué hacer.
- Seguro, y tal vez así me aceptes una invitación para después.
- Jeje, podría ser.

Cuando volvió en sí y se dispuso a acercarse a la muchacha, el joven se dio cuenta, tristemente, de que ella estaba arriba del vagón que lentamente comenzaba a alejarse.

1 comentario: