jueves, 7 de enero de 2010

Crónicas chiapanecas IV: Agua Azul y Palenque


Ese lunes nos levantamos poco antes de las 6:00 am, como si no hubiéramos estado de vacaciones. La camioneta pasó alrededor de las 6:15 am por nosotros para emprender el camino.

Aunque no es la forma que prefiero para conocer lugares, debo admitir que los tours me han sacado de varios apuros.

En la carretera no pude evitar quedarme dormido, hasta la primera parada: el desayuno, y de ahí a las cascadas de Agua Azul, un maravilloso lugar que, por el clima y para mala fortuna nuestra, no pudimos apreciar en todo su esplendor, pues el agua tenía un tono marrón, producto de la lluvia de dos días, en lugar del azulado que las caracteriza y da nombre, sin embargo la visita valió la pena, aunque queda la intención de regresar.

La segunda escala turística fue en la cascada de Misol-Ha, una impresionante caída de agua de 30 metros por la que se puede pasar para llegar a un pequeño ojo de agua donde se puede nadar. Aquí el clima también fue desfavorable. Una pena.

Finalmente llegamos al punto esperado: la zona arqueológica de Palenque, un sitio que recuerdo por mis libros de texto de la
primaria.

Al entrar lo primero que llama la atención son el famoso Palacio y la enorme pirámide de Pakal, el más famoso de los gobernantes de esa ciudad maya debido a las historias que giran en torno de él, como la de "el astronauta de Palenque", una teoría que asegura que el grabado que hay en la tumba de este rey es una escena del mismo viajando por el espacio en una nave regalada por extraterrestres.

Emmanuel, un niño de unos 13 ó 14 años, fue nuestro guía en el lugar. Los argumentos con los que nos convenció para tomar sus servicios fueron el que nos dijera que de no ir con un guía sólo veríamos piedras, y que cuando le pregunte sí de verdad conocía la historia respondió muy sincero: "A hue... fuerzas".

En el recorrido pudimos conocer estructuras como los templos de la Cruz, del Sol y de la Cruz Foliada; el Acueducto, el Juego de Pelota, la tumba de la Reina Roja y diversos relieves con la historia de la ciudad, sus gobernantes y pasajes del Popol Vuh, pero sin duda lo más impresionante son El Palacio y la pirámide de Pakal, en donde se encuentra la tumba de este rey, la cual por desgracia y el descuido de la gente, ya no es posible visitar.

La historia que envuelve al sitio de Palenque, en especial la de su rey Pakal, le dan a este lugar un toque extra de magia, más allá de la maravilla que significan sus edificios.

Palenque es una visita obligada en Chiapas, y si se llega a ir para allá no está de más visitar Agua Azul y Misol-Ha, esperando que les toque un día soleado.

En las imágenes, arriba las cascadas de Agua Azul y abajo la ciudad de Palenque con la pirámide de Pakal a la izquierda y El Palacio a la derecha. (Fotos: Juan Luis Ramos)

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